miércoles, 30 de julio de 2008

Las mentiras del aborto


La primera mentira que muchos buscan camuflar en el debate sobre el tema del aborto es que se trate de un argumento religioso o del que los creyentes no deberían opinar. Con frecuencia se acusa a la Iglesia de inmiscuirse en la vida social de los pobres ciudadanos y de usurpar tronos que ni siquiera los más crueles tiranos se atrevieron a ocupar. ¿Por qué los obispos y los sacerdotes, que además ni hijos tienen, pretenden negar a las mujeres su derecho a decidir lo que hagan con su cuerpo y el producto del mismo?
Ahí está precisamente la falacia. Algunos sofistas modernos nos quieren hacer creer a todos que el rechazo del aborto es fruto de la mentalidad dogmática y obtusa de los «mochos» y medievales católicos; y que merecen la misma suerte que el impío Sócrates, pervertidor de la juventud y de la verdadera democracia. Están contra el progreso del hombre porque carecen de una «mente abierta» que se haga cargo de los grandes problemas y amenazas que se ciernen sobre la humanidad: la sobrepoblación, el calentamiento de la tierra, la pobreza y desigual distribución de la riqueza en el mundo.
¿De veras te consideras de «mente abierta»? Entonces espero que no se te haya salido el cerebro y te atrevas a usarlo con un poco de lógica. Y la lógica nos enseña que en un buen razonamiento primero se definen los términos. ¿Qué entendemos por «aborto»? ¿Es la interrupción voluntaria del producto de la fecundación, fruto de una relación entre un hombre y una mujer? A decir verdad, lo de «interrupción del producto» a cualquier ciudadano de a pie nos suena más a una fábrica que decide suspender la producción de botellas de refresco que la generación de seres humanos para la sociedad. Pero concediendo el uso de una expresión tan poco feliz, no nos queda más remedio que preguntarnos qué es ese «producto». ¿Es un individuo de nuestra especie? ¿Tiene vida propia y distinta de la de la madre? ¿A partir de qué momento podemos llamarle un ser humano viviente?
He planteado estas preguntas, para no andarnos por las ramas, perdidos en muchos argumentos que sólo buscan distraer la atención del verdadero núcleo del problema. Porque, en mi modesta opinión, la única manera de justificar racionalmente el aborto sería negar a ese «producto» su estatuto de ser humano. Nada más que yo aún no he sabido que de un óvulo humano haya salido jamás un mango ni un elefantito. Bueno, cuentan que una vez Venancio fue a un zoológico en Galicia y contrató los servicios del guía que se encontraba en la puerta. «¿Qué animal es éste?» le preguntó Venancio, al acercarse a la primera jaula del recorrido. «Es un perro lobo» respondió con seguridad el guía. «¿Cómo que un perro lobo?» «Sí, es que su padre era un perro y su madre era una loba». «¡Aaah! —expresó Venancio, mientras asentía con la cabeza—. ¿Y éste otro?». «Es un tigre leonado» «¿Por qué un tigre leonado?» «Es que su padre era un tigre y su madre una leona» «¡Aaah! —volvió a proferir Venancio— ¿Y éste?» «Ése es un oso hormiguero». «Nooo —contesta Venancio, con cara de sorpresa— ¿Y quién era la madre?»
Los datos científicos de la genética demuestran que la célula originada por la fecundación tiene un código genético nuevo y original respecto a la célula del padre y de la madre. Y lo más maravilloso es que el genoma de esta primera célula o cigoto se repetirá en los miles de millones de células que formarán primero la mórula, y lo que después llamamos feto. Desde el primer momento de su fecundación, ya es un ser humano, que contiene toda su información genética, el plan de ruta de su desarrollo y su destino biológico como persona. Truncar el proceso de este «producto» amparándose en la coartada de que todavía no es un ser humano, sino que se trata de un pre—homínido o un oso hormiguero, que se lo cuenten a Venancio...
¿Por qué matar un feto de 12 semanas no debe ser penalizado y uno de 14 sí. ¿Será que el paso por la semana 13 —número de mala suerte para los supersticiosos— acarrearía sobre los legisladores no sé qué tipo de desgracia, si no la descargan en una ley contra los infractores? ¿Y qué base científica tienen los que dicen que la vida humana de un embrión empieza el día 14 y no el año 14? Si el ser humano no merece respeto desde el primer instante de su concepción, cuando aún es una criatura inocente, dudo mucho que cuando llegue a ser adolescente crezca en dignidad o merezca mayor respeto. Todavía si me dijeran que Tertuliano o Aristóteles, con los conocimientos científicos que les aportaban las ciencias de entonces, hipotizaron una animación sucesiva de los progenitores en su pimpollo, les disculparía con una sonrisa indulgente. Pero como dice el profesor de bioética el Dr. Angel Serra «La concepción humana hoy ya no es un misterio natural escondido detrás de no se qué paredes impenetrables y ofuscado por las sombras de la duda que nos aportan observaciones imprecisas o envuelto por velos de ilusorios silogismos o engañosos sofismas. Los datos que aportan actualmente las ciencias no permiten que sean manipulados al gusto del que habla».
¿Por qué las televisoras nacionales no se atreven a difundir el impresionante documental «Un grito silencioso» («The silent scream») del Dr. Norteamericano Bernard Nathanson, que muestra el aborto de un feto de doce semanas? A partir de los años 70, la introducción de tecnologías como las imágenes ultrasónicas, la estreostocopia citológica, la ecografía ultrasónica y otras, para hacer los diagnósticos prenatales, no le dejaron lugar a dudas de que el niño que se encuentra en el vientre de la madre es simplemente otro ser humano, miembro de la comunidad humana y en nada diferente a nosotros, salvo en el tamaño y desarrollo. Y por eso, el joven médico que practicó más de 10.000 abortos, se convirtió en uno de los más fervientes defensores de la vida.
El aborto no es un tema que dependa de las creencias religiosas de las personas, sino de la conciencia ética de las mismas. Pero eso implica que se analice con los principios de ética y a la luz de la recta razón, no para justificar comportamientos irresponsables y obscuros intereses económicos y políticos. ¿Desde cuándo la ética puede convertir un delito en un derecho? «El sueño de la razón engendra monstruos» decía un famoso crítico de arte. Aunque se despenalice el aborto en todas las circunstancias que se propongan, nunca dejará de ser un crimen; y aunque quisieran imponer por decreto la práctica del aborto a doctores, enfermeras o instituciones, espero que no falte una razón despierta, que repita con Antígona, en la tragedia de Sófocles, que hay unas leyes no escritas a las que la conciencia no puede dejar de obedecer.
Ya hemos explicado que la primera mentira que suele esgrimirse en el debate sobre el tema del aborto es que se trate de un argumento religioso o del que los creyentes no deberían opinar. Hoy quisiera exponer la que, en mi opinión, podríamos considerar la segunda gran mentira: que en la ampliación de esta ley se busque el bien de las mujeres. A parte de aclarar los intereses políticos y económicos que hay detrás de esta iniciativa, me gustaría que alguno de los que promueven esta ley nos explicara dónde hay un mayor bien para una mujer: ¿en la maternidad o en el infanticidio?
Si cuando se da un aborto natural, no provocado, la mujer queda afectada emocional y psicológicamente, ¡qué diremos de aquellas madres que de forma más o menos consciente deciden acabar con la vida de la creatura que ha sido sembrada en sus entrañas! El Dr. Philip Mango, psiquiatra neoyorquino convertido al catolicismo, se ha especializado en el síndrome «postabortivo», y después de un estudio concienzudo de los miles de casos que ha atendido en sus terapias —incluyendo mujeres no creyentes, muchas de ellas provenientes de la exURSS comunista— ha logrado tipificar el cuadro traumático que sufren las mujeres que abortan y ha elaborado una psicoterapia en cinco etapas para ayudarlas a recuperarse. Su conclusión es rotunda: «Un aborto destruye más vidas».
A veces se recurre al aborto para evitar un trauma a la mujer. Perdónenme, pero yo no conozco peor trauma para una madre que el aborto. Frente a un embarazo no deseado, casi siempre se deja sola a la mujer, que se siente acorralada para tomar una decisión. Quienes deciden abrir esta puerta falsa, tal vez se sientan liberadas en un primer momento porque lograron «deshacerse del problema» a tiempo, pero ese niño jamás habrá muerto. Vivirá para siempre en la conciencia de su madre y, de vez en cuando tocará a la puerta de sus pensamientos e imaginaciones como un fantasma. Tal vez cuando vea a un bebé, dormido plácidamente en el regazo de «otra madre» o cuando vea a una niña jugando a las muñecas con sus amigas, rebosantes de vida y de felicidad. He conocido casos de mujeres que han abortado, y no han podido descansar hasta asumir toda su responsabilidad, al grado incluso de hacer una tumba en el jardín de su casa al hijo que nunca dejaron nacer.
Pero ¿no se dan a veces condiciones socioeconómicas que aconsejarían evitar a esa creatura ver la luz? ¿Para qué traer un niño al mundo a sufrir un infierno? Hace unos días se planteaba un caso en un debate radiofónico sobre una mujer que teniendo dos hijos que mantener, y ningún apoyo del esposo porque era borracho, al quedar embarazada de su tercer hijo, se planteaba: ¿qué voy a hacer ahora? El dinero apenas me alcanza, y mi hijo mayor está por entrar a la universidad; ¿cómo los voy a mantener?, ¿no podría abortar en este caso? El entrevistado respondió: Es cierto que mantener y educar a un hijo hoy en día es un gran reto. Pero si el valor económico está por encima del valor de la vida, entonces mejor que mate al hijo que está por iniciar su carrera universitaria. Al cabo, el ahorro económico será aún mayor.
También durante un congreso al que asistí sobre el aborto se planteó otro caso. ¿Qué decisión tomar ante el embarazo no deseado de una mujer de condición humilde, con una familia numerosa y un esposo golpeador? Varios se apresuraron a responder que era mejor abortarlo, para evitarle vivir ese infierno. A lo cual respondió el que planteó el caso: «Acaban ustedes de matar a Beetoven». Está todavía en las carteleras de los cines la película de «Los trescientos», esos valientes soldados espartanos que murieron en el estrecho de las Termópilas para atrasar la invasión de los persas y dar tiempo a los estados griegos de organizar un ejército para defender su libertad. Es verdad que de la disciplinada y austera región de Esparta salieron los más bravos soldados de la Grecia Antigua, pero ninguno de los poetas, escultores o artistas de la época dorada de Grecia, que nos han legado un tesoro cultural a la humanidad. ¿Por qué? Podemos sospechar que no pasaban la selección de los espartanos, y si no eran aptos para llegar a ser un día fornidos soldados, capaces de defender su patria, era mejor despeñarlos en el acantilado desde pequeños.
Esta reflexión nos lleva a preguntarnos: ¿y en el caso de una malformación del feto? Tampoco en este caso estoy tan seguro de que el bien de la mujer sea regalarle el título de juez para que sentencie con un criterio discriminatorio —por lo demás contrario a la constitución mexicana— acabar con la vida de un ser indefenso, simplemente porque tiene capacidades diferentes. Es conocido el caso del famoso astrofísico inglés Stephen Hawing, defensor de la teoría del origen del universo conocida como el «big—bang». Aunque se encuentre en una silla de ruedas con una seria e irreversible parálisis de su cuerpo, ha demostrado poseer bastante más inteligencia que los congresistas que, al final, muy probablemente van a aprobar, al modo de Poncio Pilato, una ley llena de errores y de discapacidades.
¿Y qué pasa en el caso de violación? Ahí sí que no se puede discutir que se esté buscando el bien de la mujer. Reconozco que éste es el caso más triste y difícil de afrontar, porque es fruto de la iniquidad humana y del terrible fracaso de la educación sexual de nuestro tiempo, que da mucha información, pero muy poca formación sobre un aspecto tan importante del ser humano. Hay quienes incluso hablan de un «injusto agresor» contra el cual la madre podría ejercer su derecho de legítima defensa. Pero, si lo reflexionamos «sine ira et studio» ¿quién es el agresor y culpable: el violador o el niño? Creo que todos estaremos de acuerdo que es el violador. Entonces ¿por qué castigar al niño a la pena de muerte? Es como si yo me desquitara matando al dependiente del banco por hacer una transferencia millonaria a quienes secuestraron a mi hijo y me piden un rescate a cambio de su vida.
Yo creo que la vida humana es un bien tan excelso, que en ningún caso se puede autorizar que una persona decida la muerte de otro ser humano. De lo contrario, ¿qué sentido tienen las leyes, cuando niegas el derecho fundamental de la vida, que es la puerta de todos los demás derechos? ¿Para qué nos sirve la medicina —que busca cuidar y dar calidad de vida— si la usamos para quitar la vida? Me parece más inspirador el testimonio de Lucía Vertruse, novicia violada por los milicianos servios durante la guerra que explotó en 1995 en la antigua Yugoslavia. «No se puede arrancar una planta de sus raíces. El grano que ha caído en una tierra tiene necesidad de crecer ahí donde el misterioso, aunque inicuo sembrador, lo ha echado. Realizaré mi vida religiosa de otro modo. (...) Me iré con mi hijo. No sé a dónde, pero Dios, que ha roto de improviso mi mayor alegría, me indicará el camino para cumplir su voluntad. Seré pobre, retomaré el viejo delantal y me pondré los zuecos que usan las mujeres en días de trabajo e iré con mi madre a recoger resina de los pinos de nuestros grandes bosques... Haré lo posible por romper la cadena de odio que destruye a nuestros países... Al hijo que espero le enseñaré solamente a amar. Mi hijo, nacido de la violencia, será testigo de que la única grandeza que honra a la persona es la del perdón».
Vamos por la tercera gran mentira que se disfraza con dolo en la discusión sobre el aborto. Se nos dice que la aprobación de esta ley será un avance en los derechos de la sociedad y que los oponentes son unos fanáticos, pues simplemente se le pide al Estado que despenalice, no que legalice el aborto. Tal vez recordemos la carta que la Madre Teresa de Calcuta le escribió al entonces presidente de los EE.UU., Bill Clinton, en la que le pedía que en vez de matar a los niños se los diera a ella en adopción. En ese texto decía: «Creo que el mayor enemigo de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, la muerte directa del niño inocente, asesinado por su misma madre».
Estudios demográficos serios de los últimos años calculan en unos 40 millones los abortos que se practican al año. ¿Qué guerra, genocidio o pandemia se podrá comparar a esta silenciosa hecatombe? Cuando los primeros misioneros que pisaron las tierras mexicas, refirieron en sus escritos los sacrificios humanos ofrecidos por los indígenas a sus dioses, todos los que leían sus relatos quedaban horrorizados. Desde nuestra perspectiva de hombres civilizados del s. XXI, también hoy algunos grupos indigenistas se han sentido ofendidos por la reciente película de Mel Gibson «Apocalypto». Pero es notable, y está bien documentado, el caso por ejemplo de la inauguración del templo de Teocalli. Se dice que realizaron más de veinte mil sacrificios humanos durante cuatro días, que se inmolaron sin interrupción durante noventa y seis horas, en diez lugares diferentes.
La época moderna se enorgullece de haber descubierto la idea de los derechos humanos, inherentes a todo ser humano, y que son anteriores a todo derecho positivo, como se reflejan en las declaraciones solemnes de los EE.UU. y de la ONU. Pero por otra parte, estos derechos así reconocidos en la teoría, nunca han sido negados tan profunda y radicalmente en el plano de la práctica. ¿Qué son los veinte mil sacrificios humanos de los aztecas o los varios millones de judíos que inmoló Hitler al nuevo dios del superhombre (que identificó con la raza aria), comparado con los 40 millones de abortos actuales? ¿A qué divinidades modernas se ofrecen estas víctimas inocentes?
Hoy somos testigos de una auténtica guerra de los poderosos contra los débiles, una guerra que busca la eliminación de los que pudieran ser una amenaza contra el «nuevo orden mundial». Con la complicidad de muchos Estados, se emplean medios cuantiosos para imponer sus políticas de control de la población y se ofrece como holocausto el debido tributo a los dioses del poder, del dinero y del placer.
«Hay en nuestra época un país donde puede observarse al menos algunas tímidas tentativas inspiradas por una mejor concepción del papel del Estado (en materia de eugenismo). No es, naturalmente, nuestra república alemana el modelo, son los Estados Unidos de América, que se esfuerzan en obedecer, al menos en parte, los consejos de la razón. Al negar la entrada en su territorio a los inmigrantes con mala salud y el derecho a la naturalización a los representantes de determinadas razas, se acercan un poco a la concepción racista del papel del Estado». Esta cita extraída de «Mi lucha», el libro que Hitler escribió desde la cárcel, parece haber encontrado eco en algunos círculos norteamericanos, que han heredado no sólo su voluntad de poder, sino también su rabioso racismo. ¿Por qué tanta insistencia de los lobbys que acaba de denunciar Vittorio Messori, encabezados por la OMS, y ciertos sectores de la masonería, para imponer a los Estados su voluntad contra la familia y a favor del aborto? Yo creo que tienen miedo a perder el poder, a que la población de los países —en especial los países pobres— crezca en tal grado que les haga perder el control y les invadan con sus migraciones. Y para lograr su objetivo, están dispuestos a lo que sea, incluso a pasar por encima de la opinión popular.
Así lo acabamos de constatar en Portugal, donde no lograron aprobar el aborto a través del referéndum, y lo han impuesto por decreto presidencial. Así lo demostraron después de las reuniones de El Cairo, cuando furiosos intentaron, a través de sus ONGs, expulsar al incómodo representante del Vaticano ante la ONU. Así lo percibimos en el Informe sombra 2006, que envió GIRE y cualquiera puede consultar en el internet. Así lo sospechamos en México, cuando sin un motivo aparente presenciamos el linchamiento político de algunos personajes e instituciones, por el solo hecho de pronunciarse a favor de la vida. Todo el que se resista a su proyecto y no se someta a sus condiciones totalitarias y fanáticas, será difamado, silenciado o penalizado con sanciones económicas.
Por el contrario, se premia y bonifica a quienes se suman a su cruzada de ingeniería política y social. Conocemos las fundaciones extranjeras que inyectan los recursos necesarios. Algunos médicos se han dejado seducir y, renunciando a su compromiso hipocrático, militan como mercenarios del mejor postor. Ya no les interesa la protección de la salud y la calidad de vida de los seres humanos, sino la rentabilidad de la infraestructura sanitaria y de la profilaxia social. Y no hemos entrado al tema de las pingües ganancias que en todo esto obtienen la industria farmacéutica o cosmética...
¿Por qué no se invierte en mejorar la mal llamada «educación» sexual de las escuelas públicas y las condiciones higiénicas de los hospitales? ¿O nos creen tan ingenuos de pensar que los sistemas de salud gubernamentales ofrecerán las condiciones óptimas para acabar con las clínicas clandestinas, donde —según nos quieren convencer— mueren tantas mujeres desesperadas? Ni siquiera en los países donde el aborto ha sido legalizado desde hace muchos años, han disminuido los casos de mujeres que acuden a abortar a dichas clínicas. ¿Por qué no mejoran las leyes para agilizar los procesos de adopción, como sugería Madre Teresa de Calcuta? ¿Por qué no mejoran las leyes que protejan a la mujer violada, y que disuadan a los violadores? ¿Por qué en lugar de condones y píldoras no se da a nuestros jóvenes una formación integral en los valores de la responsabilidad, el respeto, el dominio de sí mismos... y no sólo información sexual? ¿Por qué la inversión para atender a los que nacen con discapacidades ha tenido que provenir de iniciativas de nuestra sociedad y no de nuestros gobiernos y de esas fundaciones extranjeras tan interesadas en nuestro país? ¿Por qué nos siguen mintiendo con una propuesta de ley que busca la solución más fácil: eliminar a los más débiles? «Quien ignora los errores de la historia, se verá obligado a repetirlos», Santana.

Mitos y Realidades del Aborto

A menudo me sorprendo, no demasiado gratamente, cuando observo que los medios de comunicación reportan el enorme aumento de asesinatos de inocentes, es decir, del aborto. Y sucede en todo el mundo, sin importar raza ni religión. Pareciera ser, que el proceso por el cual se mata a un niño indefenso, con todo el derecho a vivir, se asemeja a la finalización del ritual de cualquier almuerzo en un local de comidas rápidas, donde una vez terminada la hamburguesa, se elimina la cajilla que la contiene e inmediatamente se pasa a otros menesteres.
Sobran eufemismos para tratar de aquietar las conciencias y presentar la ejecución del inocente como un proceso natural, uno más entre miles cotidianos. Se lo llama «interrupción del embarazo», «interrupción de la gestación», «extracción del feto», etc. Intereses económicos y políticos tras estas actitudes siniestras sobran, no cabe ninguna duda.
Las excusas para impedir, cual dictadores y dueños de la naturaleza, el nacimiento de un nuevo ser humano, suelen ser bastante variadas y para todos los gustos. Comenzando por el futuro económico incierto de los padres, hasta llegar a escuchar, en reuniones con poco público por lo general, que la criatura ha llegado en un momento poco oportuno, que la prioridad la tiene el viaje en crucero alrededor del mundo o el automóvil último modelo, imposible de adquirir si sumamos los gastos que cualquier niño normal genera.
¿Desde cuándo los padres tienen el derecho y la potestad de decidir el destino de una nueva criatura? ¿Desde cuándo es prioridad matar a un inocente para salvar otra vida? ¿Por qué el hombre se empeña en hacer todo a su medida, desoyendo los consejos de las buenas conciencias, del pensamiento normal y humano, no animal?
Adolf Hitler y Josef Stalin, por citar sólo dos referencias históricas, han sido unos dementes y unos criminales, que mataron indiscriminadamente en pos de la victoria de unas ideas perversas. Quienes abortan con plena conciencia no están nada lejos del concepto de asesinos. Más bien, les calza a la perfección.
Por supuesto, cada «interrupción del embarazo» es un secreto de Estado entre dos personas. Lo que si debe hacerse público es que al concubino, pareja de turno o marido, lo han ascendido de trabajo o que la mujer se ha sometido a una cirugía que le ha devuelto los años mozos. Pero cuidado, la condición social no es nunca un atenuante para matar. Pobres, ricos y no tanto, son asesinos, con las mismas letras y con el mismo grito.
Tú, Tomás, hoy no nacerás porque la señora que te lleva dentro prefiere su bienestar a tu alegría. Tú, Josefina, no verás la luz mañana, porque tu madre y el tipejo que la acompaña han juzgado, como jueces absolutos, que es mejor tener unos añitos más de tranquilidad. Tú, Ramiro, sé que quieres tener derecho a vivir, pero resulta que no serías aceptado socialmente, porque lamentablemente eres el fruto de una relación furtiva y prohibida. Tú, María, sentirás el dolor de unas tijeras que te destrozan como un papel; pero no importa: para los entendidos, para los animales que llevan guardapolvo blanco y la gente que les paga, no eres más que un grupo de células, sin nombre, sin destino y sin derecho a nada.

Uno a uno caen los sofismas abortistas



Uno de los argumentos "tabú" de los medios de comunicación y de muchos políticos para despenalizar el aborto, fue la "demanda social" en pro de las mujeres embarazadas fruto de una violación. Este mito acaba de ser desmentido por el diario La Razón, que nos informa que en España, de 84.985 abortos, sólo 17 casos se debieron a este supuesto...

martes, 29 de julio de 2008

Convocan a Primer Congreso Nacional por la Vida Hispano en Dallas


DALLAS, 29 Jul. 08 / 04:55 am (ACI).- Vida Humana Internacional y el Comité Católico Pro-Vida de la Diócesis de Dallas, en el estado norteamericano de Texas, han convocado al Primer Congreso Nacional por la Vida Hispano que se realizará en Dallas del 19 al 21 de Septiembre.
El evento, que busca adiestrar a los líderes hispanos en los desafíos que la cultura actual plantea a la vida y la
familia, contará con la presencia de importantes ponentes:
Joseph Meaney, Director de Coordinación Internacional de Human Life International, dedicado a educar seminaristas sobre amenazas internacionales contra la vida a través de la distribución de materiales, charlas y sesiones de capacitación.
Magaly Llaguno; Directora de Vida Humana Internacional y fundadora del Comité Pro-Vida Internacional; desde 1972 y miembro fundadora de la Mesa Directiva del Comité Nacional para El Derecho a la Vida y la Liga Católica por los Derechos Religiosos y Civiles.
Adolfo Castañeda; Director de Educación de Vida Humana Internacional, anfitrión del programa de radio, "Defiende la Vida"de "Radio Católica Mundial" EWTN.
Astrid Bennett-Gutiérrez; Directora Ejecutiva de Servicios de Embarazo de Los Angeles (LAPS), Un centro de consejería pro-vida localizada en una comunidad Hispana y portavoz por los Hispanos por la Vida y Derechos Humanos.
Marcela Vaquera; Directora de la Coalición de Grupos en Favor de Vida y Familia, Directora del Centro de Ayuda para la Mujer Latinoamericana, en Mexicali; Coordinadora de Formación para el Comité Diocesano Comité Para Una Cultura de Vida; Instructora Certificada del Método Billings.
Aurora Tinajero: Directora del Ministerio en Español para el Comité Provida en Dallas, TX; ayudó a implementar el componente en español de los Retiros de los Viñedos de Raquel en el Ministerio de Sanación para Después del
Aborto del Comité Católico Pro-Vida.
Más información:
spanish@prolifedallas.org

Aunque nos cueste la vida, valores de fe no se negocian, afirma Cardenal Cipriani

LIMA, 12 Nov. 07 / 11:53 am (ACI).- El Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, afirmó que los principios y valores de la fe católica como la familia, la vida, la catequesis, la verdad, la justicia, la honradez y el amor al prójimo no se negocian, silencian o rebajan, sino que hay que estar dispuestos a dar la vida por ellos.
En su homilía dominical, el Purpurado indicó que “hay valores y principios de la fe católica no se negocian aunque nos cuesten la vida” pues “probablemente el Señor nos pida la vida en pequeños sacrificios cada día”.Tras señalar que el que negocia por cualquier cosa acaba traicionando, el Cardenal Cipriani manifestó que “debemos morir un poco cada día porque en la vida cristiana la lucha es lo habitual. Cada día hay que luchar para ser persona con principios y valores, que cumplen y viven su fe católica a plenitud”.

Cardenal pide al gobierno peruano no ceder ante presiones abortistas


LIMA, 29 Jul. 08 / 01:17 am (ACI).- Durante el Te Deum con ocasión del aniversario de la independencia de Perú, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, pidió al gobierno peruano resistir a las presiones internacionales que buscan cambiar las leyes del país para “atentar contra la vida y la familia”.
Durante la ceremonia en la Catedral de Lima
, de la que participó el Presidente Alan García y numerosos ministros y congresistas, el Purpurado señaló que “la Iglesia defiende a la persona, hoy más que nunca, porque ve con preocupación algunas tendencias que tratan de limitar el valor inviolable de la vida humana misma, o de disociarla de su ambiente natural, como es el amor humano en el matrimonio y la familia”.
El Arzobispo advirtió que “vemos que son cada vez más fuertes las presiones de ciertos grupos ideológicos para conseguir la legalización del
aborto en los países de América Latina, entre ellos, el nuestro. Estos grupos minoritarios, haciendo mucho ruido mediático y con campañas millonarias del exterior, pretenden intimidar al ciudadano común y corriente, recurren a la liberalización de nuevas formas de aborto, bajo el pretexto de la ‘salud reproductiva’ y otros eslogan que llevan a la confusión”.
“Queremos recordar en esta solemne ocasión –dijo el Cardenal Cipriani- que el derecho a la vida es un derecho que debe ser reconocido por todos, porque es el derecho fundamental con respecto a los demás derechos humanos”.
El Cardenal advirtió que “algunos grupos del llamado primer mundo quieren utilizar los beneficios de la globalización para imponer la idea de que lo valioso en la vida se reduce a las transacciones de poder, dinero e influencia acontecidas en los ámbitos de la política, economía y comunicación social”.
El Arzobispo de Lima dijo que ante estas presiones “¡hay que decir que no!”, pues “esa visión reductiva es producto del materialismo práctico, que deshumaniza y maltrata la condición y dignidad de las relaciones humanas especialmente de las grandes mayorías”.
El Cardenal Cipriani concluyó la homilía invitando a medios de comunicación a “reflexionar sobre su responsabilidad en los tiempos actuales que impera una sociedad-espectáculo”. Es urgente que los medios “asuman el papel que les corresponde en la educación de la niñez y de la juventud y en la formación de un coherente tejido moral que sea sustento espiritual del desarrollo material que contemplamos”, concluyó.

Otra activista del aborto en la jerarquía de la ONU

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que nombrará a la sudafricana Navanethem "Navi" Pillay como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en reemplazo de la canadiense Louis Arbour (NG 679, 878)
En principio Estados Unidos había objetado el nombramiento, entre otras cosas por la posición abortista de Pillay, pero según la BBC (25-07-08), ante lo inevitable del nombramiento las impugnaciones fueron levantadas.
Pillay presidió el Tribunal Penal de la ONU para Ruanda hasta que en 2003 se incorporó a la Corte Penal Internacional. Por su gestión como presidenta del tribunal para los crímenes de guerra de Ruanda, que definió los crímenes de género, fue premiada por la Asociación Internacional de Magistradas y la Federación Internacional de Magistradas; hizo su panegírico Carmen Argibay, quien tiempo después al ser nominada para jueza de la Corte Suprema de Argentina, se definió como atea militante y abortista, (Boletín Counter Balance Internacional, vol 7, n° 1, 2001).
Pillay como miembro del Board of Directors de la ONG Equality Now participó en las Conferencias de El Cairo (1994) y en la de Beijing (1995). Equality Now es actualmente una de las ONG abortistas que presiona a Polonia para conseguir que se liberalice la ley que permite el aborto. La ONG recibe fondos del George Soros' Open Society Institute y de la Ford Foundation, entre otras fuentes.
Cabe señalar que la nueva Alto Comisionado llega a su oficina con mucho más poder que sus dos antecesoras, Mary Robinson y Louis Arbour, ya que desde hace pocos meses oficialmente los Comités de seguimiento de los tratados de Derechos Humanos de la ONU dependen de ella.
Estos Comités de seguimiento son la usina que genera la perversión de los derechos humanos, por ejemplo, la universalización del llamado “derecho al aborto”; los supuestos derechos de las minorías sexuales; la abolición de la objeción de conciencia de los médicos, políticos, funcionarios, etc. Oponerse a estos “nuevos derechos” sería justiciable por la Corte Penal Internacional. (vid. NG 568, 708, 874 y sus ref).

El aborto lleva al suicidio

El Royal College of Psychiatrists, institución profesional de psiquiatría de Inglaterra, ha cambiado en sus conjeturas sobre la relación entre el aborto y la salud mental.

La interrupción voluntaria del embarazo lleva a un gran peligro para la salud cerebral de las mujeres que han abortado. El Royal College aconseja que se oriente sobre estas inseguridades, además de tener en cuenta otras consideraciones, a quienes pretenden abortar.Y es que en el 2007 la actriz Emma Beck, de 30 años, abortó. Posteriormente se ahorcó, aliviándose al dejar a sus parientes una patética carta: "La vida es un infierno para mí, yo nunca debería haber abortado, habría sido una buena madre. Quiero estar con mis bebés, necesitan de mí, más que nadie". Una humanidad que presume de sus políticas sociales, en estos momentos tenemos el caso de partido socialista español, debería tutelar más a los inocentes ya que, el abrigo de la existencia, es una importante obligación moral.
Clemente Ferrer Roselló .

lunes, 28 de julio de 2008

Tenemos alternativa al aborto para mujeres en crisis de embarazo, anuncia entidad argentina


La organización argentina de defensa de la vida GRAVIDA, emitió esta semana un comunicado para recordar que, ante la publicidad que reciben las campañas para legalizar el aborto, ella viene ofreciendo una alternativa para las mujeres en crisis de embarazo desde hace 17 años.
"Mientras nuevos casos de profundo dolor son presentados ante la opinión pública a modo de encender el debate sobre el aborto como ‘solución’ al sufrimiento que padecen muchas mujeres embarazadas", dice el comunicado de GRAVIDA, "la ayuda ante estas situaciones crece y se hace cada vez más efectiva en diferentes comunidades del país, con un claro y contundente testimonio de que las ‘soluciones de ayuda a la vida son posibles’ tanto para la madre como para el niño en gestación".
GRAVIDA es una institución eclesial dedicada a la asistencia de madres en conflicto, que defiende la vida desde el momento de la concepción, ante cualquier circunstancia y, ante todo, frente a la opción del aborto.
Mediante un programa de formación que capacita voluntarios y reúne a equipos profesionales interdisciplinarios, la entidad ha venido creciendo "con la aprobación, el apoyo y bajo la orientación de sus pastores, obispos y sacerdotes".
Desde su sede central en la ciudad de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, donde se llevan a cabo diferentes programas de atención y formación para el fortalecimiento de la maternidad y el cuidado de la vida del niño desde el seno materno, GRAVIDA se ha extendiendo a las ciudades de Santa Fe,
Rosario, Venado Tuerto, Paraná, Diamante, Buenos Aires, San Isidro, San Pedro, Ramallo, San Nicolás, Pergamino, Arrecifes, Colón, San Carlos de Bariloche, San Miguel de Tucumán, San Fernando del Valle de Catamarca y La Plata.
En cada local se asiste y acompaña a madres embarazadas con diferentes discapacidades o con problemáticas de alta complejidad socio-familiar, al tiempo que se promueve y estimula su valorización personal y su capacidad de amar, para un cuidado responsable de sus propias vidas y la de sus hijos.
Así, de 109 madres atendidas en los talleres de gestación, un 46 por ciento llegaron pensando en no tener a su bebé, sin embargo "todas continuaron adelante con su embarazo y hoy son agentes multiplicadoras entre sus pares para cuidar de la vida y aprender a ser mamás", explica GRAVIDA.
Más información:
gravidacentral@redsp.com.ar

17º Congreso Nacional por la Cultura de la Vida en Argentina


BUENOS AIRES, 28 Jul. 08 / 01:36 am (ACI).- El XVII Congreso Nacional por la Cultura de la Vida en Argentina se realizará los días 2 y 3 de Agosto en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa (Argentina), anunciaron sus organizadores
El evento se propone "profundizar en los elementos fundamentales, para recrear una nueva 'Cultura de la Vida'" en Argentina; así como intercambiar experiencias entre las instituciones y personas que en la última década, "vienen trabajando por la cultura de la vida en política, legislación,
métodos naturales de regulación de la fertilidad, centros de acogida a la vida, centros de ayuda a la mujer, tratamiento de síndrome post-aborto, educación para el amor, centros de orientación familiar, bioética y bioderecho".
El evento aspira también a establecer instancias de coordinación en cada una de estas áreas de la defensa de la vida y la
familia en vistas a una acción orgánica en el futuro.
El elenco de expositores incluye a reconocidos expertos a nivel nacional como el Dr. Jorge Scala, la Lic. Inés Frank, la Dra. Ursula Basset, Mónica del Río, el Dr. Mariano Morelli, el Dr. Carlos Berezovsky, el Dr. Héctor de La
Iglesia y el Pbro. Juan C. Cipolla; entre otros.
Según los organizadores, durante el evento "se abordarán temas relacionados a la manipulación del lenguaje, la
Ideología de género, la homosexualidad, el aborto, la Educación para el amor, la Visión de la Iglesia y aspectos legales".
Más información:
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sábado, 26 de julio de 2008

PIDA AL OBISPO DE NEUQUEN SU BENDICION PARA CATÓLICAS DURANTE EL XXIII ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

Como todos Uds. recordarán todos años se realiza el Encuentro Nacional de Mujeres Autoconvocadas, en agosto de este año se realizará la edición número XXIII de tal encuentro en la provincia de Neuquén.Es de público conocimiento que tal evento es utilizado como uno de los principales acontecimientos para promover el aborto legal, libre y gratuito en la legislación Argentina e intentar provocar un cambio de postura en quienes no tienen posición tomada con respecto a la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.Una gran cantidad de mujeres católicas, y otras no católicas de buena voluntad, concurren anualmente a estos encuentros a fin de participar y evitar que la posición pro aborto sea monolítica en estos encuentrPara el éxito de esta misión es importante contar con el apoyo de la Iglesia Católica local, y es por esto que invitamos a los Argentinos Alerta a pedir la bendición y ayuda de Mons. Marcelo Angiolo Melani, Obispo de Neuquén.os y esta concurrencia ha tenido un éxito notable en los últimos años.http://argentinosalerta.org//index.php?option=com_content&task=view&id=312&Itemid=1

Solo estados totalitarios dan cobertura legal a la muerte, advierte Mons. Reig Plá


MADRID, 25 Jul. 08 / 11:15 pm (ACI).- El presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan Antonio Reig Plá, recordó que cuando el estado "da cobertura legal a la cultura de la muerte, se transforma automáticamente en un estado totalitario", en alusión a las propuestas del Gobierno de ampliar el plazo para la práctica de abortos legales y despenalizar la eutanasia.
En una entrevista concedida al periódico ABC, Mons. Reig Plá indicó que "un estado democrático y social tiene el deber de proteger a los más pobres e indigentes, como son los niños no nacidos, los minusválidos, los ancianos o los enfermos terminales. Cuando el estado, en vez de proteger a los más débiles, da cobertura legal a la cultura de la muerte, se transforma automáticamente en un estado totalitario, los fundamentos de la convivencia se quiebran y surge una sociedad de la muerte, una auténtica ‘tanatocracia’".
El también Obispo de Cartagena precisó que "ampliar y facilitar el aborto no es el camino. Esto produciría más muerte y más sufrimiento. Creo que todos estamos convencidos de que el aborto es un mal. Pero entonces tenemos que ofrecer alternativas. La primera y fundamental es la educación y la prevención".
"A las personas hay que educarlas para amar, y para amar sabiendo respetar al otro y el mejor respeto empieza por salvar la vida naciente. Y luego ayudar a las madres para que sus hijos puedan nacer. Por último, crear una cultura que ame la vida en lugar de destruirla. La crisis más seria que pueda darse en la sociedad española es aceptar este holocausto silencioso y afirmarlo como progreso", agregó.
Según el Obispo, "la actual ley del aborto se ha convertido en la práctica en un arma letal de destrucción masiva de vidas humanas: mata a los niños y causa un destrozo afectivo y psicológico a veces irreparable para muchas de sus madres. Una ley de plazos es un instrumento que facilita más aún esta práctica homicida".
Sobre la eutanasia, recordó que los médicos españoles "son excelentes profesionales y saben aplicar todos los remedios que la medicina ofrece para paliar el dolor y ayudar al enfermo sin caer en el encarnizamiento terapéutico. Hoy el problema es el contrario. Hay personas que se erigen en dueños de la vida y provocan la muerte de otros".
"Todo este discurso aparentemente tan razonable y humanitario no es sino una excusa para legalizar el suicidio asistido y la eutanasia, que consiste en provocar directamente la muerte del enfermo con graves enfermedades o sufrimientos o indirectamente negando los cuidados médicos éticamente obligatorios. Nos encontramos con una manipulación del lenguaje para manipular las conciencias e inocular en ellas el virus de la cultura de la muerte", señaló.
El Obispo advirtió que "un avance en la cultura de la muerte es siempre un retroceso de la sociedad, no una mejora de los derechos. El gobierno quiere situar el debate entre su postura ‘progresista’ y la postura de la Iglesia, ‘rancia y retrógrada’. No es esa la cuestión".
"La cuestión es si el niño no nacido es un ser humano y sujeto de derechos", recordó y precisó que "no es sólo la Iglesia quien afirma que desde la fecundación hasta la muerte natural hay un ser humano, con unidad orgánica y desarrollo autónomo, sino la también ciencia: la biomedicina, la biología celular y molecular, la genética del desarrollo. Con el aborto y la eutanasia, la ley se pone de espaldas a la ciencia y sacrifica a la ideología de la muerte las vidas de los más indefensos de nuestros hermanos", concluyó.